CADA PERSONA TIENE UNA HISTORIA

Steve Hartwig junto a su fisioterapeuta en su último día de rehabilitación en León, Nicaragua. Durante los meses de terapia compartimos nuestras historias. Ella conoció la mía y yo descubrí la suya: una sobreviviente de cáncer durante ocho años. Cada persona que encontramos tiene una historia que vale la pena escuchar.

Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse. 📖 Santiago 1:19

Una de las lecciones más valiosas que he aprendido durante mis años en Nicaragua es que cada persona tiene una historia.

Algunas historias están llenas de alegría.

Otras han sido marcadas por dificultades, pérdidas o cambios inesperados.

La mayoría permanecen ocultas hasta que alguien se toma el tiempo para escuchar.

Cuando llegué a León, casi no conocía a nadie. Cada rostro era desconocido y cada conversación era una oportunidad para aprender.

Con el paso de los años, esas conversaciones se convirtieron en amistades.

Escuché historias de familias, sueños, desafíos y esperanzas para el futuro.

Algunas de esas historias llegaron a inspirar mis libros.

Otras simplemente pasaron a formar parte de mi propia vida.

Hoy comprendo que uno de los mayores regalos que Dios me ha dado no ha sido solamente compartir mi historia.

Ha sido tener el privilegio de escuchar la historia de otras personas.

Escuchar cambia nuestro corazón.

Nos ayuda a comprender mejor a los demás.

Nos recuerda que cada persona que encontramos está viviendo una realidad que muchas veces no podemos ver.

A veces, la mejor manera de mostrar el amor de Dios no es hablar mucho, sino estar dispuesto a escuchar.

Cada persona tiene una historia.

Y cada historia tiene un valor que merece ser escuchado.

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Lee esta reflexión en inglés aquí:
https://www.steverhartwigauthor.com/blog

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