ALGUNAS BENDICIONES NECESITAN TIEMPO PARA CRECER

Compartiendo Acción de Gracias con amigos en León, Nicaragua. Algunas bendiciones llegan poco a poco a través de años de amistad, confianza y experiencias compartidas.

Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. 📖 Salmo 126:5

Vivimos en un mundo que espera resultados rápidos.

Queremos respuestas inmediatas, éxito instantáneo y progreso visible.

Sin embargo, muchas de las mayores bendiciones de Dios crecen lentamente.

Las amistades necesitan tiempo.

La confianza necesita tiempo.

Las comunidades se construyen una relación a la vez.

Al mirar hacia atrás en mis años en León, puedo ver muchos ejemplos de esta verdad.

Cuando llegué, conocía a muy pocas personas.

La ciudad era nueva para mí.

El futuro era incierto.

No podía imaginar las amistades, oportunidades y experiencias que llegarían a formar parte de mi vida.

Muchas de esas bendiciones comenzaron con conversaciones sencillas.

Un encuentro casual.

Una comida compartida.

La presentación de un nuevo amigo.

Momentos pequeños que parecían comunes en aquel momento.

Con el tiempo, esos momentos se transformaron en amistades.

Las amistades se transformaron en historias.

Y algunas de esas historias terminaron convirtiéndose en libros.

Lo que más agradezco es que Dios estaba obrando mucho antes de que yo pudiera ver los resultados.

Incluso durante las temporadas difíciles, Él estaba sembrando, regando y haciendo crecer cosas bajo la superficie.

La cosecha no llegó de inmediato.

Pero hoy puedo ver que muchas de las bendiciones que más valoro requirieron paciencia.

El tiempo de Dios rara vez tiene prisa.

Pero siempre vale la pena confiar en Él.

Algunas bendiciones necesitan tiempo para crecer.

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