NUNCA SABEMOS QUIÉN NECESITA ÁNIMO
Durante una jornada de servicio en León en 2018, Ingrid y Steve Hartwig descubrieron que el ánimo muchas veces fluye en ambas direcciones. Cuando servimos a otros, Dios también fortalece nuestro propio corazón.
Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras. 📖 Hebreos 10:24
El ánimo no siempre llega en momentos extraordinarios.
A veces es simplemente una sonrisa.
Una palabra amable.
Una llamada.
Tomarse el tiempo para escuchar.
O recordarle a alguien que es importante.
Lo interesante del ánimo es que casi nunca sabemos cuándo alguien lo necesita más.
Una conversación que para nosotros parece común puede convertirse en un recuerdo inolvidable para otra persona.
He vivido esto muchas veces durante mis años en Nicaragua.
Hubo ocasiones en las que pensé que yo estaba animando a alguien, y después descubrí que esa persona me había animado mucho más a mí.
Así funcionan las verdaderas amistades.
Cuando invertimos tiempo en los demás, Dios suele bendecir a ambas personas.
No siempre vemos los resultados de inmediato.
Y muchas veces nunca llegamos a saber cuánto significó un pequeño gesto de bondad.
Pero Dios sí lo sabe.
Él puede usar los momentos más sencillos para fortalecer a alguien que estaba comenzando a perder la esperanza.
No tenemos que cambiar el mundo entero.
A veces basta con animar a la persona que está delante de nosotros.
Ese pequeño gesto puede formar parte de una historia mucho más grande de lo que imaginamos.
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