De Montar La Fire a Mateo

Cuando terminé de escribir mi tercer libro, Ride the Fire, cuya historia se desarrolla en mi querida ciudad de León, Nicaragua, sentí una profunda satisfacción. No solo había contado la historia de mis amigos skaters, sino también la historia de una ciudad y de una comunidad muy unida que se habían convertido en parte de mi propia vida.

Mientras esperaba que Amazon publicara el libro, me encontré haciéndome una pregunta muy sencilla: ¿Qué historia viene ahora?

Una vez que definí la idea principal de Mateo y los Secretos de la Palabra Eterna, comprendí que el escenario sería tan importante como la historia misma.

Un relato sobre la historia bíblica y una misteriosa Biblia que transporta a un joven a los acontecimientos de las Escrituras necesitaba desarrollarse en un lugar auténtico y creíble. Para mí, no había mejor escenario que la tranquila belleza de la Reserva Natural Miraflor, en Nicaragua. Sus apacibles comunidades de montaña, sus impresionantes paisajes y el ritmo pausado de la vida hacían de este lugar el hogar perfecto para una historia como la de Mateo.

Entonces comenzó la investigación.

Por supuesto, los acontecimientos bíblicos debían mantenerse fieles a las Escrituras. Pero ese era solo el comienzo. Mateo no sería simplemente un observador de la historia bíblica. Él experimentaría a las personas, los paisajes, los sonidos y las emociones que rodeaban cada acontecimiento.

Su propio mundo también debía cobrar vida. La vida cotidiana de un niño de doce años que crece en una pequeña finca familiar no podía ser solo el escenario de la historia. Su familia, sus amigos, su escuela y su comunidad contribuirían a formar el joven en el que estaba llegando a convertirse.

Si un niño de esa edad iba a verse de pronto inmerso en experiencias extraordinarias, como la Torre de Babel, necesitaría personas de confianza que lo ayudaran a comprender lo que había vivido.

Esos guías se convirtieron en dos de mis personajes favoritos: el Padre Tomás y la abuela de Mateo, Doña Rosa.

A medida que la historia fue tomando forma, descubrí que ellos no eran simplemente personajes secundarios. Se convirtieron en las voces constantes de sabiduría, fe y ánimo que todo joven aventurero necesita.

En los próximos artículos de Behind the Story, les presentaré al Padre Tomás, a Doña Rosa, a Verbum Aeternum y a muchos de los personajes y lugares que dieron vida al mundo de Mateo.

Espero que me acompañen mientras continuamos este viaje.

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